Cómo nos lesiona nuestro día a día. Parte I.

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¡Hola a todos de nuevo!

Hoy os presento un primer listado de acciones y posiciones que hacemos en nuestro día a día y que no provocan dolores y lesiones, que en muchas ocasiones nos afectan en nuestra vida hasta momentos insospechados. Para continuar leyendo lo que viene, siéntate en una silla cómoda, alinea tu mesa a la altura de tus codos, el ordenador a la altura de tus ojos y mantén tu espalda recta y bien apoyada, coge algo de beber, ten luz suficiente y toma nota.

  1. Llevar una mochila o bolso colgada de un solo hombro. Ya sabemos que los niños tiene que llevar mucho peso al colé y que nosotras, las mujeres, usamos un complemento indispensable en nuestra vida, el bolso. Vamos a proponernos estas cosas desde hoy: existen una mochila con ruedas que ayudarán a vuestros hijos a descargar peso en su espalda, así como la posibilidad de dejar material o libros en el colegio. En el caso del bolso o mochila, llevarla bien colgada de los dos hombros y sin que ésta cuelgue, bien ajustada a la espalda. Aquellos que sólo dispongas de un asa, intercambiar el lado donde se cuelga, cada día sobre un hombro. Así evitaremos dolores de espalda prematuros en los peques y lesiones como la espalda alada (que ya explicaré en otro post detenidamente).
  2. Uso de calzado inadecuado. El uso de un calzado inadecuado, ya sea tacón excesivamente alto de manera repetitiva, un zapato demasiado plano o incluso una deportiva que no se adapte a nuestra pisada o forma del pie nos puede provocar la tan dolorosa lesión de fascitis plantar. Es una lesión muy complicada de tratar y su recuperación suele ser bastante lenta. A esto también influye, en aspecto deportivo, el uso de una zapatilla no adecuada al deporte que se practique; por ejemplo: no usar calas en spinning, demasiada cámara de aire en actividades de impacto, salir a correr con zapatillas de poca suela sino se está acostumbrado acompañado de una mala técnica de carrera,el uso de deportivas no específicas de pádel en tus partidos o entrenamientos…
  3. Movimientos repetitivos a diario. Tenemos en consideración que principalmente son movimientos que se realizan en horas laborales y tiene poca solución, pero siendo conscientes de ello, podemos tomar medidas para paliar sus síntomas. Con esto me estoy refiriendo a acciones como: teclear ordenador, fregar y barrer suelos, empleos de martillos y palas…todo este tipo de gestos diarios provocan fatiga muscular en los músculos implicados, que en su mayoría, suelen ser todos. Nos pasamos 8 horas realizándolos, por ellos es de vital importancia tomarse unos descansos cada hora para estirar levemente, soltar el cuerpo, levantarse o sentarse, relajarse, etc. Y cuando llegue tu tiempo de ocio y acudas al gym, habla con tu entrenador y realiza rutinas específicas para contrarrestar los efectos de tu trabajo.
  4. Cambios rápidos de dirección. ¿Esto suena a práctica deportiva verdad?, no necesariamente. Piensa cuántas veces al día corres y cambias de dirección de repente, cuántas veces al día saltas de alegría o para esquivar obstáculos, cuántas veces haces giros bruscos por cualquier motivo…con cada una de estas acciones tus meniscos de las rodillas ponen cara de sufrimiento 🙁 Si esto lo unimos a realizarlos con mal calzado, de manera repetitiva y con un peso extra en nuestra espalda serás bienvenid@ al club de lesionados de rodilla. En la medida de lo posible, deja los saltos y esos giros bruscos de rodilla para cambiar de dirección para un centro deportivo donde puedes entrenarlo para que tu vida diaria tenga menos riesgos. Además este tipo de gestos se ven muy influenciados por el estrés muscular del día, hay que saber elegir en qué momento entrenarlos, porque habrá días que no sea recomendable.
  5. 1280x960Agacharnos mal. Lo sé, soy consciente que para esto tenemos al médico que nos lo dice mucho y al manual de riesgos laborales que nos ponen dibujos muy divertidos y nos examinan de ello; pero es un mal social. Si algo se te cae al suelo, si tienes que flexionarte NO lo hagas con tus rodillas extendidas, lo único que provocas así es provocar una tensión en la lumbar que cuando te levantes puede ocasionar el famoso “lumbago o lumbalgia”; no cuesta nada flexionar tus rodillas y descender haciendo fuerza de tus piernas. Y sea lo que vayas a coger del suelo, pese o no pese, la lesión puede ser de una vez con mucho peso o recuerda, de un movimiento “liviano” repetido muchas veces pero mal ejecutado.

Seguro que no te he enseñado nada que no supieras en este post, pero mi misión es recordarte que estas acciones diarias, si las realizas de manera prudente, puede ayudarte mucho en evitar lesiones. Y si no hay lesiones, entrenas mejor, si entrenas mejor, tienes más salud, y si tienes más salud, puedes vivir hasta 100 años 😉 Nos vemos en próximos posts.

Nunca es tarde para cambiar el modo en el que vives

¡Saludos y feliz entreno!

Patri Aibar

Titulada en grado superior de TAFAD y 10 años de experiencia en el fitness. Preparadora física titulada, especialista en deportes de raqueta y lesiones. Monitora de gimnasio y actividades colectivas y feliz por convertir lo que más me gusta en mi trabajo. “Nunca te rindas, todo es posible con esfuerzo y dedicación”.

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