La cerveza como bebida de recuperación… ¿buena o mala idea?

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¡Hola!

¿Hace cuánto que os habéis tomado una cervecita fresquita? ¿es tan mala como parece? ¿engorda? ¿tenéis miedo a la “barriga cervecera”? ¡salgamos de dudas!

Actualmente podemos observar cómo la cerveza se está posicionando como una bebida nutritiva y cuyo consumo moderado  nos puede aportar beneficios saludables. Diversos estudios y organizaciones evidenciaron que la cerveza tanto con alcohol, como sin él, presenta unas características espléndidas avaladas por  la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA).

La cerveza está compuesta en su mayor medida por agua y contiene micronutrientes como vitaminas, sobre todo del grupo B como riboflavina, piridoxina o ácido fólico. Además presenta minerales como silicio o fósforo, hasta aquí vemos que es tan buena que hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió incorporar a su famosa y en mi opinión nefasta pirámide alimenticia, el consumo moderado de cerveza, cosa que a mí, como me encanta la cerveza y la considero un producto interesante desde el punto de vista nutricional y saludable me pareció genial.

cerveza_botellin_-zHasta aquí todo perfecto, pero el marketing como siempre empieza a apoderarse de todo, y aprovechando esta época dorada que está viviendo la cerveza, se empieza a llevar las cosas más lejos y es cuando empiezan los problemas. Últimamente están apareciendo diversas divulgaciones a través de organizaciones o sociedades que hablan del valor de la cerveza como bebida de recuperación después de esfuerzos, entrenamientos o competiciones deportivas, siendo las más sonadas las que ponen énfasis en la cerveza como bebida recuperadora tras pruebas de resistencia como media maratón, maratón o combinadas (duatlón, triatlón, etc), de hecho, hay grandes profesionales y de gran renombre que son defensores de esta idea. A continuación voy a exponer mi humilde opinión sobre este tema, pero me encantaría saber la tuya, ¡el debate está abierto!

Para explicar por qué la cerveza no es para mí una buena opción como bebida de recuperación de esfuerzos, tengo que ir por partes:

  • La hidratación y cantidad de hidratos de carbono: Una bebida de recuperación tiene que rehidratarnos el líquido perdido a través de la sudoración y debe tener una cantidad de hidratos de carbono alta, puesto que tras un esfuerzo y más si se trata de pruebas de alto volumen como maratones o entrenamientos intensos, se produce una depleción de los depósitos de glucógeno tanto muscular como hepático. Las típicas bebidas de reposición suelen tener entre 6 y 8 gramos de azúcares por cada 100 ml y la cerveza suele presentar entre 3 y 4 gramos/100 ml. Así pues, la cantidad azúcares es la mitad de la cantidad deseada para que fuese una óptima bebida de recuperación.  En cuanto a la hidratación, a modo de anécdota, citaré una de las frases que me gusta mucho y que he escuchado en alguna ocasión decir a atletas en pruebas populares de resistencia, es que “la cerveza hidrata más que el agua”. Me hace gracia, porque aunque es cierto que la cerveza es un 90% agua, nunca puede hidratar más que el propio agua, ya  que ésta contiene un 100% de agua!
  • Micronutrientes: Es cierto que el contenido de la cerveza en micronutrientes es superior al de una bebida de recuperación normal, sobre todo en cuanto a contenido en vitaminas del grupo B, aunque exceptuando su contenido en B9, la cantidad de otras vitaminas del mismo grupo contenidas en la cerveza tampoco es muy elevada.  Pero, ¿quién ha dicho que haya que reponer estos micronutrientes de forma urgente tras un esfuerzo? Después de un esfuerzo prolongado o intenso, lo que urge principalmente es la reposición de glucógeno, agua y sodio principalmente. Además, la composición de la cerveza se muestra débil en cuanto a la proporción sodio-potasio a favor del segundo, de tal forma que la cerveza tiene un gran efecto diurético y no alcanza la cantidad de sodio ideal para recuperar la fuerte pérdida que se produce en este tipo de pruebas.
  • Alcohol: Todo lo expuesto anteriormente es válido tanto para la cerveza con alcohol, como sin. Este apartado sólo hace referencia a la gama tradicional con alcohol. Aunque la cerveza no contiene una concentración etílica demasiado elevada (siempre que no se consuma en exceso) como para decir que nos perjudicaría en cuanto al ratio testosterona-cortisol o perjudicar la síntesis proteica, si que puede ser suficiente para inhibir la hormona antidiurética (ADH) más conocida como vasopresina, aunque tampoco está claro del todo qué cantidad sería considerada como para que tuviese efectos notorios. La vasopresina, hace que los riñones conserven agua mediante la concentración de orina y la reducción de su volumen, estimulando la reabsorción de agua. El consumo de alcohol hace que esta hormona se inhiba y no se produzca reabsorción de agua, por lo que en vez de servirnos como hidratante tras el esfuerzo, el alcohol favorece la deshidratación, algo que saben bien quienes se levantan con resaca tras una noche de fiesta con una sed tremenda. Esto también explica el por qué se acude tantas veces a orinar cuando se están consumiendo bebidas alcohólicas.

El debate está abierto, yo no pretendo convencer a nadie pero en mi opinión tengo bastante claro que la cerveza no es una bebida óptima de recuperación post esfuerzo, aunque no me cabe duda que es una opción muy saludable para amenizar una comida o una reunión con los amigos, eso sin duda.

¿Quién se invita a una cervecita fresquita?

Ismael Galancho

Fitness Manager (gestión deportiva, marketing y coaching deportivo), Personal Trainer & Nuticional Advisor. Máster en Nutrición deportiva, Diplomado E.F y MBA Sport Management. Pasión por el entrenamiento, la fisiología, bioquímica y nutrición deportiva.

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