Lo que tu médico no sabe sobre el colesterol y las grasas (I)

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El otro día una amigo me pasó unos análisis que su pareja se había hecho y cuyo resultado no era muy convencional. En el apartado de Bioquímica, el Colesterol Total estaba muy alto, concretamente 230 (imagen portada)

Su médico le dio una serie de recomendaciones nutricionales para solucionarlo ya que según el resultado, tenía “Colesterol”.

Bueno, pues vamos a analizar y valorar este resultado de análisis y las recomendaciones. Como sabemos, tenemos varios tipos de colesterol, aunque haremos hincapié en dos: el HDL (Bueno) y el LDL (malo). Juntos suman el CT (colesterol total) y es la cifra que nos dan. En este caso el CT es de 230, cuando el máximo es 200.

El problema está en que muchas veces sólo se observa el colesterol total cuando realmente lo que interesa es el ratio LDL-HDL. En otras palabras, los valores de colesterol total son básicamente inútiles para determinar si existe riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y, contrario a lo que muchos creen, no deben utilizarse para valorar el estado de salud de una persona.

ldl_hdlEl LDL lleva las grasas en la sangre, hacia las células. El HDL remueve el exceso de grasas del sistema, llevándolas desde las células hacia el hígado, para que tu cuerpo las elimine. En general, es deseable tener niveles no muy altos de colesterol LDL, niveles altos de colesterol HDL, y niveles bajos de triglicéridos.

Pues vamos a comprobar este análisis concretamente. El ratio CT/HDL debe ser menor a 5 y aquí nos sale 3,77, es decir que está bien. El ratio LDL/HDL debe ser menor a 3 y sale 2,44 así que está correcto (aún así habría que bajar un poco el LDL pero a priori no está mal). TG/HDL debe ser menor de 3 y sale 2,16, está correcto.

Bien, viendo los resultados vemos que está dentro de los parámetros normales. Aún así, como podemos comprobar, algunos ratios son elevados (aunque dentro de lo normal) así que no vendría mal algunos cambios de hábitos. Y aquí viene la segunda parte del asunto:

Las recomendaciones 

Siempre hemos considerado a las grasas las causantes del Colesterol y enfermedades derivadas de ello. Pero.. ¿todas las grasas son iguales? ¿realmente son las grasas las culpables de colesterol y enfermedades cardiovasculares? ¿realmente sabemos lo que es el colesterol? Veamos.

1. Todas las grasas no son iguales

Grasas saturadas, monoinsaturadas, poliinsaturadas y trans. Siempre se nos ha dicho que las grasas saturadas eran las responsables de colesterol alto. No son las grasas saturadas de procedencia animal, sino las grasas trans las causantes de numerosas patologías como diabetes, arteroclerosis y enfermedades coronarias. Los AG trans de origen vegetal, además de aumentar el LDL, disminuyen el HDL. Es decir, son doblemente malos, y eso sólo al consumir pocas cantidades.

Grasas SATURADAS-E-INSATURADAS

Sin embargo, la grasa saturada es el alimento preferido del corazón. La grasa que lo rodea es altamente saturada (ácidos esteárico y palmítico) Si las grasas saturadas fuesen tan malas, tribus como los esquimales que se alimentan básicamente de grasa de ballena o los Masai, cuya dieta se compone de carne y leche entera ¡¡se habrían extinguido ya!! Pero no sólo eso, además estas tribus mueren con edades avanzadas y no tiene  ni idea de lo que es diabetes, arteroesclerosis, osteoporisis, cáncer, obesidad, etc.

Por otro lado y dentro de los poliinsaturados, tenemos el omega6 y omega3. El LDL aumenta con el consumo de omega-6, mientras que los omega-3 aumentan las cantidades de HDL. El problema está, entonces, cuando consumimos un exceso de omega-6, que está presente en las margarinas y en los aceites hidrogenados (que se usan en prácticamente el 100% de los alimentos procesados).

Estudios realizados han encontrado que las placas que bloquean las arterias están compuestas en un 74% de grasas insaturadas. Por tanto, la grasa saturada no induce riesgo cardiovascular, puesto que no bloquea las arterias. Por otro lado, son muy ricos en grasas Omega-6, responsables de los procesos inflamatorios del organismo. Muchos científicos creen que una de las razones de la alta incidencia de enfermedades coronarias, hipertensión, diabetes, obesidad, envejecimiento prematuro y algunos cánceres se debe al profundo desequilibrio entre grasas Omega-6 y grasas Omega-3 de la dieta actual

2. Comer grasa es bueno

Las grasas son fundamentales e imprescindibles para nosotros. Durante muchos años han sido injustamente catalogadas como las “malas de la película” cuando no es así. La membrana de todas nuestras células tiene moléculas de grasa (fosfolípidos y glucolípidos) que permiten la entrada y salida de los nutrientes y de otro tipo de moléculas. Es lo que se conoce como permeabilidad celular y es muy importante para el buen estado de la salud (otro día hablaré de ello profundamente)

Sin las grasas, nuestras células no podrían funcionar bien, y con las grasas inadecuadas las células pueden verse gravemente afectadas, lo que trae enfermedades de muchos tipos.

Además las grasas son el componente principal de ciertas hormonas y favorece la síntesis de proteínas. Es imprescindible para la formación del tejido nervioso y la bilis (que ayuda a descomponer las propias grasas en nuestro organismo). Un suministro adecuado de colesterol es vital para el funcionamiento del cerebro, puesto que forma parte de las conexiones sinápticas entre neuronas. Algunos estudios relacionan tanto la depresión como comportamientos violentos y tendencias suicidas con bajos niveles de colesterol .

El colesterol es fundamental para nuestro sistema inmune, existen vitaminas liposolubles que necesitan de grasa para asimilarse, así como el calcio o la vitamina D que se sintetiza exclusivamente a partir de colesterol.

Cuando comemos grasas aumentamos nuestro metabolismo y además disminuye el IG de nuestra ingesta total.

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3. El colesterol que ingerimos en la dieta no aumenta el colesterol endógeno:

Nuestro organismo, concretamente nuestro hígado, es capaz de sintetizar colesterol, aunque también en otros órganos. Si la cantidad de colesterol en la dieta no es suficiente, el cuerpo fabricará la cantidad que le falte. Por otro lado, si ingerimos cantidades altas de colesterol en nuestra dieta, nuestro cuerpo deja de sintetizarlo, asegurándose así un equilibrio. Ésta es la razón por la que mucha gente sigue con el colesterol alto aún después de adoptar dietas pobres en grasa. De hecho, ¡el cuerpo puede producir 400 veces más colesterol al día que el que obtendríamos comiendo 100 gramos de mantequilla! Entonces, ¿de qué nos sirven tantas privaciones en la dieta? Podemos afirmar pues que el colesterol que ingerimos en nuestra dieta no se almacena.

La medicación contra el colesterol (estatinas) reduce de forma artificial el nivel de colesterol en sangre, lo que induce al hígado a producir más colesterol para equilibrar los niveles, justamente el efecto contrario al deseado. Esta producción excesiva de colesterol hace que éste cristalice en los conductos biliares, convirtiéndose finalmente en piedras. Las personas que toman medicación para el colesterol normalmente desarrollan una cantidad excesiva de piedras en el hígado y se ha podido comprobar en estudios recientes que aumenta considerablemente el riesgo de padecer otras enfermedades como diabetes o cáncer.

Ismael Galancho

Fitness Manager (gestión deportiva, marketing y coaching deportivo), Personal Trainer & Nuticional Advisor. Máster en Nutrición deportiva, Diplomado E.F y MBA Sport Management. Pasión por el entrenamiento, la fisiología, bioquímica y nutrición deportiva.

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