Un Bocado Pata Negra

0

El jamón es un producto cárnico que forma parte de la dieta mediterránea. Es el bocado perfecto en banquetes y celebraciones además de ser una combinación ideal de nutrientes. Según de donde provenga (animal, alimentación y elaboración) podemos distinguir entre jamón serrano y jamón ibérico, cada uno de ellos con su propio valor nutricional, basado en el tipo de grasa, su composición proteica, aporte vitamínico y contenido en sal y en hierro. En este artículo en particular veremos lo que nos aporta, bien incorporado a nuestra dieta, el jamón ibérico.

Ácidos grasos y minerales

Podemos considerar el jamón ibérico como un producto cardiosaludable por su contenido en ácidos grasos monoinsaturados, destacando entre ellos el ácido oleico, que nos ayuda en la prevención de enfermedades cardiovasculares asociadas al colesterol (infarto, arteriosclerosis, angina de pecho, etc.) y que constituye al menos un 50% del contenido graso. En lo que a minerales se refiere,  cabe destacar su rico contenido en cinc, importante en el crecimiento y desarrollo, la respuesta inmunitaria, la función neurológica y la reproducción; y en selenio, presente en procesos de antienvejecimiento. Además, el consumo regular de jamón ibérico puede aportar un 45% de la ingesta de hierro recomendada en hombres, y un 23% en mujeres. Dicho consumo puede estimarse en 2 o 3 raciones de 100 gramos semanales, (alrededor de 300kcal en cada ración), y es ideal como sustituto de otras carnes rojas con mayor contenido en grasas saturadas.

Vitaminas

Imagen 6Según el CTC (Centro Tecnológico de Carne) y la UGR (Universidad de Granada), el jamón constituye una gran fuente de vitaminas B1, B2,  B3 y B6, indispensables en el funcionamiento del sistema nervioso, cruciales en el metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas y con enorme importancia en el crecimiento, reproducción y conservación de células del organismo. Además, destaca su contenido en vitamina E, poderoso antioxidante.

Jamón y embarazo

Hasta hace unos años, a las embarazadas se les privaba de  probar el jamón (y otros embutidos) por riesgo a contraer toxoplasmosis, una enfermedad infecciosa y, aunque muy leve en la mayoría de los casos, peligrosa para el feto. En 2011 se publicaron los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Zaragoza, donde se analizaron jamones de cerdos infectados de toxoplasmosis en los que después de su curación no se detectaron parásitos, concluyendo así, que el riesgo de contraer la enfermedad con su consumo es mínimo.

¿Cómo degustar el jamón ibérico?

jamonSin duda, estamos hablando de una delicatessen, un tesoro culinario incluido en todas las listas de productos gourmets y con “adictos” repartidos por todo el mundo. Para sacarle toda su esencia, expertos recomiendan iniciar el corte por la maza principal, con la pezuña hacia arriba y con un cuchillo jamonero que cumpla 3 características: largo, flexible y bien afilado. Además, la temperatura al hacer el corte debe estar entre 20º y 25º y las lonchas deben ser finas y de una longitud de 5-6 cm.

Deja un comentario