Genética, eres muy importante..o no

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Primer día en el gimnasio. Llegáis a una sala donde se condensa el sudor y el esfuerzo. Vais con un par de amigos, todos ansiosos de tener ese cuerpo soñado de revista de modelo. Y pasadas un par de semanas, quizá meses, observáis que casi comiendo lo mismo que vuestros amigos, hay uno que ha desarrollado mucha más masa muscular que vosotros.

La pregunta que hacéis a la gente que lleva años en el gimnasio tiene una respuesta común: genética. “Tu amigo tiene mejor genética que tú”. La siguiente pregunta tiene una respuesta más dura, incluso muchos tiran la toalla ante esta respuesta. “No se puede hacer nada contra la genética”. Con la misma cantidad de esfuerzo, el desarrollará músculos más grandes, fuertes y resistentes que tú.

No se vosotros, pero yo soy un luchador. Y como tal siempre me negué a esto. Así que me esforzaba más que él, siempre hacía alguna repetición más. Me nutría mucho más que él, con mejores alimentos y mayor diversidad…¿Pero es esto verdad? ¿La genética puede marcar tanto la diferencia?

La respuesta hace menos de un año nos la proporcionó la investigadora Juleen Zierath y su equipo de investigación de Suecia, Dinamarca e Irlanda: la epigenética tiene un papel clave en la expresión de muchos genes, entre ellos los genes relacionados con la contracción esquelética y muscular. Pero..

¿Qué es la epigenética?

La epigenética es la rama de la genética que nos rompe el dogma: somos lo que son nuestros genes. Esto quiere decir que cualquier cambio ambiental (dieta, cambio ambiental, estilo de vida…) influye en nuestra información genética de forma positiva o negativa, dependiendo de ese factor.

1139422064_0Los factores ambientales provocan pequeños cambios en el DNA, en concreto metilaciones sobre éste. Las metilaciones se basan en la añadición de grupos metilo (-CH3) en las citosinas de una secuencia determinada en el DNA. Las metilaciones silencian determinados genes y las desmetilaciones favorecen la expresión de otros. Hoy en día se sabe, que estas metilaciones son heredables, pero también se pueden modificar mendiante los factores ambientales. El campo de la epigenética, conocido desde los años 50, pero muy de moda en la actualidad es como un asa a la cual nos aferramos aquellos que no gozamos de una “buena” genética. Así como la epigenética favorece la expresión de ciertos genes, bajo determinadas condiciones ambientales, también los silencia si dejamos de practicar esos hábitos. De aquí se concluye la importancia de ser constantes en el ejercicio en nuestra persecución de objetivos.

En resumidas cuentas, que el deporte (factor ambiental) y la dieta (otro factor ambiental) pueden hacer que ciertos genes se silencien (genes que favorecen la aparación de la diabetes tipo II) y otros genes se expresen (genes de mejora de las contracción músculo-esquelética en el ejercicio físico). Así que eso de tener buena genética, es un tabú casi del siglo pasado.

Para muchos de los que me leen, ni se plantean esto, porque el deporte forma parte de su rutina, de su estilo de vida, entre los que me incluyo. Sin él, se sienten huérfanos, ya que los ayuda a sobrellevar los problemas, el trabajo, las pequeñas disputas…Pero para aquellos en los que se centran en objetivos, que no les desilusione poseer una “mala” genética, ya que con esfuerzo y buenos hábitos conseguirán cambiar una parte de su DNA y de paso, una parte muy importante de su vida.

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