Mantener la motivación y no dejar el entrenamiento

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Llega un momento en nuestra vida en que nos damos cuenta que estamos llevando una vida demasiado sedentaria. Queremos comenzar a comer bien y conseguir dejar el sofá y cambiarlo por otro objeto algo más saludable. Pero para conseguirlo necesitamos tener una buena motivación y son muchas las veces que ésta acaba desapareciendo y dejamos el entrenamiento.

Para conseguir llevar una vida sana es importante no dejar de lado el entrenamiento para conseguir llegar a nuestro objetivo. Existen una serie de consejos que podemos seguir para no abandonar nuestro entrenamiento y mantener siempre la motivación al máximo.

Consejos para seguir entrenando

Lo primero que podemos hacer es evaluar la situación en la que nos encontramos. Es posible que, si hemos decidido empezar a realizar deporte, sea porque no nos vemos bien físicamente, tenemos dolores articulares o simplemente queremos llevar una vida más sana. Comprobar lo que hemos avanzado cada semana es una buena forma de no perder la motivación. Si nuestra meta es adelgazar, podemos pesarnos y medir nuestro cuerpo para ver cuánto volumen hemos perdido. Si nuestra misión es incrementar nuestros músculos podemos observar y medir su crecimiento. Cuanto más ejercicio realices más fácil será que obtengas los resultados que deseas: tendrás mayor rendimiento y mucha más capacidad pulmonar.

Para conseguir completar el primer punto, lo mejor que podemos hacer es registrar nuestros avances. Podemos tener una carpeta en la que nos apuntemos cómo vamos avanzando cada semana, lo que corremos de más, lo que pesamos, nuestras medidas… Este es un punto motivador muy alto porque, transcurrido un mes, podemos echar la vista atrás y encontrar todos los avances.

Debemos tener en mente unas metas reales. No podemos pensar que vamos a adelgazar 20 kilos en un mes. La mejor forma de conseguirlo es llevando una dieta saludable y realizar el ejercicio necesario. Lo mismo ocurre si nuestra meta es la hipertrofia. Debemos ponernos metas cercanas e ir alejándolas según nos vayamos acercando. Si las establecemos demasiado lejos, lo más probable es que nos cansemos antes de tiempo y perdamos la motivación al ver todo lo que nos queda.

No te esfuerces en exceso. Hacer un sobreesfuerzo es demasiado desmotivante para todo el mundo. Al ver que nuestro cuerpo no llega o no consigue alcanzar las metas, acabas perdiendo el interés y la motivación. Este punto está muy relacionado con el anterior. Debemos fijar unas metas reales y no dar más de lo que puede aguantar nuestro cuerpo.

Hacer ejercicios que nos resultan divertidos y variar es una forma maravillosa de conseguir no desmotivarnos. Si nos gustan las actividades colectivas, podemos probar cada semana una diferente. Tienen grandes beneficios y podemos elegir cada semana una que se centre en diferentes partes de nuestro cuerpo. Además, gracias a este tipo de actividades, consigues socializarte y ampliar tu motivación. Cuando tienes alguien con quien ir a hacer deporte, es mucho más fácil no quedarse en casa. Es más divertido.

Por último, pero también muy importante: permítete celebrar los resultados obtenidos. Cuando haya transcurrido un mes, observa todo lo que has mejorado, cuánto aguantabas antes y cuánto lo haces ahora, peso, resistencia, medidas… Observa dónde estabas y dónde estás ahora y no dejes de visualizar tu objetivo. Te sentirás realmente motivado al ver cuánto has mejorado.

Javier Llorente

Amante del fitness y el deporte.

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