Un poco de feedback por favor…Crítica constructiva

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Uno de los adeptos de la palabra feedback es: “retroalimentación, conjunto de respuestas o reacciones que manifiesta un receptor respecto a la actuación del emisor, lo que es tenido en cuenta para este para cambiar o modificar su mensaje

Y la palabra empatía significa: “intención de comprender los sentimientos y emociones de otro individuo, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente el otro“.

Teniendo en cuenta estos dos términos, quizás este sea el artículo más personal y delicado que he hecho hasta hoy, pero llega un momento en el que, como profesional, necesitas expresarte hacia la gente a la que diriges tu trabajo diario. Quiero expresar con estas líneas el trabajo diario de un preparador físico y monitor de clases en centros deportivos.

Quien se dedica a este mundo es por vocación, de eso no hay duda. Por amor al deporte y la actividad física y no por hacerla, sino por querer que todo el mundo consiga su mejor forma física posible. Es cierto que, a pesar de ello, no deja de ser un trabajo y como tal, para nosotros no es un hobby por el que nos pagan, (no se cuántas veces me habrán dicho estas palabras). 

Desde aquí, quiero intentar explicaros mejor a qué nos tenemos que enfrentar día a día para que tú, como usuario, pases un buen rato y hagas ejercicio.

  • Todas las clases requieren de una preparación previa en casa, en horas “libres de trabajo”, con sus entrenamientos, metodología, gráficas, mezclas musicales, coreografías. Buscando en todas ellas: individualización, dinamización, evitar lesiones y generar el máximo en cada persona; sin margen de error, pues un error nuestro puede provocar una lesión. Con mucha responsabilidad y mucho criterio, unido a la interpretación de cada monitor para generar la diferencia con el resto, y que cada clase, por igual que sea, parezca otra.

Con todo esto, quiero expresar que cada usuario de un centro deportivo ve la hora de sesión que comparte con ese instructor, pero no todo el trabajo que tenemos que hacer aparte, y que además, no está remunerado, no se estipulan como horas extras y que tenemos que sacar de nuestro tiempo libre para “aprovecharlas” y adelantar trabajo.

Los que nos dedicamos a esto y que nos encanta, tenemos que luchar contra críticas (muchas veces no constructivas) que van a los gerentes de los centros deportivos y no al instructor directamente. (Esos gerentes, muchas veces no están en contacto directo con el monitor, por lo tanto la queja tiene muchas posibilidades de seguir su curso). Tenemos que defender, que cada monitor tiene su estilo pero todos trabajamos lo mismo, y el beneficio de la duda siempre quedará ahí.

Tenemos que motivar a cada persona que tenemos delante y nos confían una hora de su tiempo para mejorar su salud, hacer que sean cada día mejores y se superen a sí mismos. Dejando al margen nuestros días malos (que los tenemos), poniéndonos una sonrisa y adoptando un papel de extra motivado que resulte contagioso (en ocasiones, todo lo contrario a la personalidad); siendo muy polivalente, y obviando las lesiones y dolores que podamos tener, y a medida que cumplimos años, las lesiones son mayores. No nos podemos permitir el lujo de faltar al trabajo por pequeñas lesiones, porque os recuerdo que es un trabajo y no un hobby.

Por último y a grandes rasgos, tenemos que luchar contra una competencia desleal en aumento cada día. La cultura del deporte en este país es aceptable (aunque estemos en rangos de obesidad en torno al 80%), y personas que llevan entrenando muchos años se crean con la capacidad de asesorar y corregir a los usuarios nuevos, dejando el papel de entrenador a manos de cualquiera. Desde aquí recuerdo que este trabajo tiene unos estudios reglados tanto superiores como universitarios, todo lo que salga de ahí, no es válido (cursos de fin de semana, de X horas, seminarios, charlas, experiencia, etc).

Ahora necesito un ejercicio de empatía por parte vuestra. Lo único que pedimos como respuesta es fidelidad, coherencia en las críticas (que estáis en vuestro derecho por supuesto), y feedback. Pensar en todo lo que tenemos que afrontar día a día, realizando parte de nuestro trabajo en nuestro tiempo libre y aguantando el paso de los años para que vosotros disfrutéis de una hora al menos de nuestra compañía y de nuestro trabajo.

Pedimos, y yo concretamente, unas sonrisas, unos agradecimientos, unas buenas valoraciones (y malas también para seguir aprendiendo) y no comparaciones con los demás, que vengáis a entrenar con ganas, que esa alegría que nos exigís a diario, caiga también por vuestra parte. Necesitamos entrar a una clase o a una sesión con ganas desgarradoras, y eso en parte, es gracias a vosotros; nos tenéis que ayudar en eso.

Después de tantos años dedicada a este mundo y rodeada de tanta gente y tan diferente; cada vez vas necesitando más ayuda anímica de la gente y sobretodo, cuando es un trabajo con fecha de caducidad física, si el ánimo de tus alumnos te ayuda, todo se supera.

Millones de gracias a todos los que han coincidido conmigo y han confiado y confían para mejorar su salud; a todos aquellos que no aportan ni han aportado feedback, en cierto modo, gracias también; porque a vosotros van dedicadas estas líneas…

La gratitud en silencio no sirve a nadie

Nos leemos 🙂

Patri Aibar
Titulada en grado superior de TAFAD y 10 años de experiencia en el fitness. Preparadora física titulada, especialista en deportes de raqueta y lesiones. Monitora de gimnasio y actividades colectivas y feliz por convertir lo que más me gusta en mi trabajo. “Nunca te rindas, todo es posible con esfuerzo y dedicación”.

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