Sociedad y consumo de sal. Parte I: qué es y qué papel tiene

0

La sal es una sustancia blanca y cristalina, muy soluble en contacto con el agua y empleada para conservar y dotar de más sabor a los alimentos. Su composición química es NaCl (Cloruro Sódico).

Actualmente consumimos cantidades muy elevadas de sal. La mayoría de la población se ha acostumbrado al sabor que esta sustancia aporta a la comida, olvidando los efectos negativos que puede ocasionar sobre el organismo.

En uno de mis encuentros con clientes, charlando sobre la cantidad, tipo y método de cocción de la comida consumida diariamente, he llegado a escuchar que comer “sin sal” (me refiero a añadir sal extra, ya que de por sí una gran parte de alimentos en su forma natural ya llevan una cierta cantidad de sal) era como comer cartón. Ese comentario, en primera instancia, me pareció un poco exagerado, pero si analizamos el caso de forma más profunda no es tan desmedida esta afirmación. Cuando se acostumbra al cuerpo, en este caso las papilas gustativas, al sabor de la sal durante décadas, se produce un cambio muy radical en el organismo por el hecho de no poder disfrutar de este sabor añadido. Lo mismo pasaría con las adiciones a la cafeína, tabaco o alcohol, no quiero comparar a la sal con una droga, pero te quiero hacer ver que cuando el cuerpo se acostumbra a una rutina es difícil salir de ella si no se hace un gran esfuerzo.

Muchos de los alimentos en su estado natural como pescados y carnes ya llevan una cierta cantidad de sal, el hecho de añadírsela  por nuestra cuenta y sin control puede acarrear problemas a corto y largo plazo.  El consumo excesivo de sal está relacionado directamente con la retención de líquidos en un periodo corto de tiempo, prácticamente nada más consumirla. Además, su elevado consumo prolongado durante años podría ocasionar hipertensión, dificultades respiratorias como el asma, impediría la absorción de gran parte del calcio (Ca⁺) consumido e incluso dificultaría la función de los riñones.

consumo-de-salLa Organización Mundial de la Salud recomienda un consumo de entre 4 y 6 gramos de sal por día para un adulto, lo que supone un total de unos 2 a 3 gramos de sodio (Na⁺). La sal contiene este mineral y es el exceso o deficiencia del mismo lo que te puede perjudicar. Esta cantidad puede variar en función de la edad y del tipo de alimento del que provenga. Para adolescentes y niños la cantidad de sal recomendada sería ligeramente inferior, entre 3 y 4 gramos por día. Según el tipo de alimento, la relación promedio y la cual debes de tener como referencia es de 1 gramo de sodio por cada 2,5 gramos de sal.

El sodio en combinación con el potasio (K⁺) juega un papel fundamental en el organismo, ambos regulan procesos como la retención de agua intracelular o extracelular, ayudan a la síntesis de proteínas e incluso participan en el cerebro durante los potenciales de acción e impulso eléctrico. El consumo de potasio debe de ser en torno a 5 gramos por día para un adulto, en el caso de adolescentes y niños podrá ser ligeramente inferior al igual que sucedía con la sal.

Debemos mantener una correcta relación entre estos dos minerales para el correcto funcionamiento del organismo, aunque con limitar el consumo de sal sería suficiente, ya que el consumo excesivo de potasio no produce ningún efecto adverso en el organismo siempre y cuando el sistema renal este en buen estado de salud.

dieta-baja-sodioMi consejo es que empieces a controlar el consumo de sal, una pequeña reducción te ayudará a mejorar tu estado de salud y prácticamente anularás todos los riesgos antes nombrados. Puedes probar a controlar la sal 5 días a la semana y tomarte los otros 2 días de descanso, en estos últimos podrás realizar ciertas comidas sin controlar la cantidad de sal que consumes. No te excedas demasiado en las comidas “libres” que realices simplemente por hecho de que no tengas que controlar la sal, sino el trabajo de los días anteriores no habrá servido de nada. De esta forma habrás reducido entre un 60% y un 70% los riegos que la sal produce, será una buena estrategia para mantener alejado los efectos negativos de su consumo excesivo, a la vez que disfrutas de ciertas comidas a la semana como lo hacías antes.

De todas formas, lo más eficaz y saludable será que consigas reducir este consumo excesivo por completo. Esta estrategia quizá sea muy estresante al  principio porque se producirá un cambio muy brusco en tu dieta y seguramente no será muy efectiva en la mayoría de los casos a largo plazo.  Los cambios bruscos en la rutina diaria son muy difíciles de mantener con el tiempo, por eso debes de probar a modificar tu dieta de forma progresiva.

En la siguiente parte de este artículo te pondré unas sencillas pautas y ejemplos para controlar tu ingesta de sal, con las que podrás adaptar tu dieta y así lograr comer de forma más saludable. ¡Hasta el próximo post!

Pedro Rodriguez
Activo, constante y entusiasta. Entrenador Personal apasionado por la lectura, el deporte y la nutrición. Graduado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte y en Máster MBA en Administración y Dirección de Empresas. Competidor IFBB: campeón UKFBB Fitness Model 2016.

Deja un comentario